CA 27. Andando por ermita de la Collada, Castillo de Panillo, ermita de San Martín, ermita de San Pedro, Puy de Cinca, Casa Figuera
CA 27. Andando por ermita de la Collada, Castillo de Panillo, ermita de San Martín, ermita de San Pedro, Puy de Cinca, Casa Figuera
Andando por Ermita de la Collada, Castillo de Panillo, Ermita de San Martín, Ermita de San Pedro, Puy de Cinca , Casa la Figuera ,Barranco Figuera, Ermita de La Collada.
16 de abril de 2023
La
ruta de hoy comienza y finaliza en la Ermita de la Collada a 956 metros de
altitud, esta se encuentra situada en la bifurcación donde arranca la pista que
conduce a Pano, en el collado divisorio de los términos de Panillo y Pano. Se
encuentra en un lugar dominante, en la divisoria de dos términos, emplazamiento
que ha podido determinar su ubicación como hito o mojón. Está en línea con la
ermita de San Esteban de Pano y con el castillo de Panillo.
Es un sencillo edificio de planta rectangular, precedido por un pórtico cubierto
a los pies, que parece haber sido añadido con posterioridad a la construcción
original. Está realizado en mampostería y cubierto con losa a dos aguas. El
pórtico tiene acceso adintelado y planta cuadrangular, cubierta con forjado de
madera. En él se abre la portada, en arco de medio punto, flanqueada por dos
pequeñas ventanitas aspilleradas. En un sillar sobre el arco de la puerta
aparece la inscripción: " Año 1681 en la casa de (ilegible) Pano". En la madera
de la puerta están grabadas las iniciales "JG", separadas por un disco solar y
la fecha de 1872. Al interior consta de una nave, rematada por cabecera plana
orientada al O, sin ningún tipo de separación respecto a la nave. Cubre con
bóveda de cañón. Desde la ermita iniciamos la ascensión al Castillo de Panillo,
por buena pista, que conforme ascendemos contemplamos a nuestros pies el
Monasterio Budista de Panillo.
Desde la ladera pudimos contemplar otro monasterio más moderno y lleno de colorido: el Templo Budista Dag Shang Kagyu de Panillo, situado más abajo.
En el kilómetro 1,76 llegamos a los restos del Castillo de Panillo, situado a 1143 metros de altitud para comprender que pinta este castillo aquí nos tenemos que remontar ,mas de 1000 años, cuando La Ribagorza pugnaba por salir de la bruma altomedieval y asentar su independencia política frente a musulmanes y estados cristianos vecinos. Pero el asesinato del último y joven Conde Guillermo, en el Valle de Arán, allá por el año 1016, truncó esas aspiraciones. El viejo condado, nacido al amparo de un depuesto conde tolosano en el año 872, sucumbió así ante el nuevo mapa político fraguado en tierras pirenaicas, Ribagorza fue incorporada a los dominios del rey pamplonés Sancho III el Mayor hacia 1019 y, más tarde, a los de Ramiro I rey de Aragón en torno a 1044, para renacer dentro del reino de Aragón, el antiguo condado se vistió de gala con la mejor arquitectura de la época. El primer monarca aragonés estableció su base de operaciones en Pano, un lugar seguramente fortificado donde fundó el monasterio de San Juan. Por delante el castillo de Panillo pasaba a estar en la vanguardia cristiana, aupado en la Sierra de San Martín. A unos 1000 metros de altitud en plena divisoria de los ríos Ésera y Cinca y protegiendo el camino que llevaba a la fértil Fueva y al Biello Sobrarbe. El castillo está formado por una torre circular y un recinto amurallado. El Torreón se alza en el extremo suroccidental de una plataforma construida artificialmente y sus restos corresponden al basamento macizo de gran altura. El aparejo es en sillarejo bien trabajado, de tamaño desigual, incluso con bloques mayores en la zona inferior, asentados con cal y colocado preferentemente, a soga –cara larga-y tizón-cara corta- Seguidamente la muralla encerraba un espacio oval de unos 30 metros de largo por 15,5 metros de ancho. Solo permanece parte del lienzo del flanco suroriental, en donde dos aspilleras con un pronunciado esviaje vigilaban un posible ataque por el camino que lleva a Graus. El muro también cuenta con una serie de bastiones cuadrangulares que lo ensanchan de tramo en tramo, un sistema defensivo inspirado en las alcazabas musulmanas. El material empleado es similar, si bien algo menos cuidado y con algunas hiladas dispuestas a soga o tizón independientemente. En todo ello se han visto dos etapas constructivas, aunque no está claro si primero fue la muralla (H.1050) y después la torre (H1060) o fue a la inversa. Las ruinas de su iglesia de Santa Engracia. Las ruinas de esta iglesia están situadas al sur del recinto defensivo. El aparejo es de sillares bien trabajados y alineados en hileras de tamaño desigual. Pese a su estado de ruina, es fácil observar la estructura de una sola nave rematada en un ábside semicircular dirigido al este. La cabecera, que tiene una ventana central y otra al mediodía con doble derrame, se cubrió con el habitual casquete de cuarto de esfera y el resto lo debió de hacer con una bóveda de medio cañón, pues los muros están reforzados en los ángulos de los pies y en el centro de los muros norte y sur. La puerta existente se abre provechando el engrosamiento de la fachada septentrional, conserva el dintel enterizo pero ha perdido el arco de medio punto exterior. A juzgar por sus reducidas dimensiones no debió ser la principal, que debió abrirse al oeste. La obra sería de principios del siglo XII.
Los primeros tenentes conocidos del castillo son Berenguer Gombald y Berenguer Mir en 1130. Posiblemente el señor principal fuese el primero de ellos, al ser uno de los ricos hombres principales de la Ribagorza a caballo entre los siglos XI y XII. Pertenecía al linaje de los Lierp, fue señor de Capella, Muñones y Castro y dio origen a la baronía de Benavente, a cuyos miembros está ligado Panillo en momentos del siglo XIII. Este noble ribagorzano no solo estuvo al tanto de los problemas del ámbito ribagorzano, sino que participó por completo del espíritu cruzado de la época y, junto a otros caballeros locales acompañó al futuro Pedro I en la toma de Monzón (1089) y a Alfonso I el Batallador en la de Zaragoza (1118) en otras campañas por el Valle del Ebro y en una novelesca expedición por tierras andaluzas que acabó en el Norte de África. Descendemos del castillo por senda buscando la pista.
En el kilómetro 2,05, estamos de nuevo en la pista .
En el kilómetro 2,91 a 1142 metros de altitud nos desviamos por la derecha hacia San Martín.
En el kilómetro 4,15, a 1138 metros de altitud, llegamos a la ermita de San Martín, obispo de Tours que data de los siglos XVI y XVII, y la posterior rehabilitación dice mucho de la importancia de este recinto. Cuenta con un gran patio interior y lo que fueron unas antiguas cuadras para los animales que traían a los romeros, además de dos dependencias para el culto, lo que es la propia ermita y el oratorio, así como un pequeño cuarto que servía como refugio. El día de la Segunda Pascua, cuarenta días después del Domingo de Resurrección, se va de romería a San Martín, santo que se venera en una ermita ubicada en el cerro del mismo nombre, donde confluyen los términos de de Puy de Cinca (al que pertenecía la ermita), Secastilla, La Aldea, La Penilla, Pano, Grustán y Panillo. Parece extraño que se venerara a San Martín en una cumbre, cuando este santo parecía tener predilección por las cuevas. Sin embargo se cuenta que San Martín apareció en una gruta del monte de Panillo, y que la noticia corrió por toda la zona, siendo los de Puy de Cinca en llegar al lugar de la aparición. Quisieron llevarse al santo a su pueblo, pero no accedieron los de Panillo, alegando que allí donde San Martín había querido mostrarse. Al final se zanjaron las disputas acordando construir una ermita que abría que albergar al Santo en un lugar neutral, justo en el límite entre Puy de Cinca y Panillo. Actualmente la talla de San Martín se custodia en la Iglesia parroquial de Secastilla. De estos pueblos principalmente salían los romeros a pie, o en caballerías, ya que hasta años después de las repoblaciones forestales no se construyeron pistas hasta esa sierra. Desde la Iglesia de Secastilla sale la procesión, encabezada por el alguacil, que blande la campana de San Martín, y el cura. Los hombres inician la primera estrofa cantada del rosario ()”Dios te salve”) que es contestada por las mujeres (“Dios te salve, María”) hasta completar la primera parte del Ave María, ya que la segunda es rezada y no cantada. Y así hasta la salida del pueblo, a la altura de la era de Altemir, desde donde se despide a los romeros. A mediodía, la cita es en la ermita donde se celebra la misa y se cantan los gozos al santo. Tras la misa, se come en grupos familiares o de amigos. Es costumbre entre los mozos de Puy de Cinca y ahora también entre los de Secastilla, beber de una teja, a la que se va vertiendo vino desde una garrafa.
Desde la ermita continuamos por pista hasta alcanzar el punto más alto de la excursión, el Mirador de Malterrero o San Martín a 1150 metros. Allá abajo el pantano de El Grado y los pueblos de Clamosa y Abizanda y a nuestra espalda el Turbón. desde lo más alto del vertical escarpe se podían distinguir: “Torreciudad; La Puebla de Castro; Ubiergo; Puy de Cinca; Mipanas; Abizanda; Clamosa; la sierra de Arbe; el Entremón y el castillo de Samitier; el Tozal de Palo, el pantano de Mediano; Monte Perdido; Peña Montañesa y la sierra de Guara”.
Después de disfrutar de estas maravillosas vistas iniciamos el descenso al despoblado de Puy de Cinca, alternando pista con senda.
En el kilómetro 7,05 bifurcación donde continuamos por nuestra derecha.
En el kilómetro 9,08, dejamos la pista para continuar por senda.
En el kilómetro 9,21 cruzamos de nuevo la pista, continuando descendiendo por senda.
En el kilómetro 10, cruzamos de nuevo la pista.
En el kilómetro 10,05 llegamos a la Ermita de San Pedro, de factura moderna, construida en mampostería. Consta de una sola nave y testero recto, cubierta a dos aguas con teja árabe.
En el kilómetro 10,18, estamos de nuevo en la pista principal.
En el kilómetro 10,26 llegamos a la Iglesia de Puy de Cinca consagrada a San Esteban. Templo de origen románico (siglo XIII), aunque sufrió gran cantidad de modificaciones posteriores, especialmente en los siglos XVI y XVII. Originalmente tenía una sola nave, que con las sucesivas reformas posteriores se construyeron dos nuevas naves, una a cada lado de la nave central. También se construyeron las capillas laterales y la torre. A la derecha del ábside se encuentra la sacristía, sobre la que se levanta la torre campanario de cuatro cuerpos.
En el kilómetro 10,48, llegamos a lo que queda del núcleo urbano de Puy de Cinca. Este pueblo fue uno de los afectados por la construcción del embalse de El Grado, está ubicado a orillas del mismo pantano, sobre las faldas de la peña y monte de San Martín. Aparece documentado desde 1147, en el que es citado como Puy de Cincha. Puy del latín “Podium” (pueyo o colina). Sus momentos de esplendor fueron los siglos XVI y XVII, era el pueblo más grande e importante de la zona, por delante incluso de Secastilla. Económicamente en aquellos años tampoco le iban mal las cosas, incluso hubo dinero para reformar ampliamente la iglesia de San Esteban. Una de las casas más importantes de Puy de Cinca, era casa Vidal, hoy lamentablemente arruinada como la mayor parte de las viviendas. Contaba con una pequeña capilla privada en la primera planta, de planta rectangular que cubría con bóveda de lunetos, estaba dedicada a San Roque. Su máxima población fueron 216 habitantes en el año 1860, con 30 casas abiertas, su máximo conocido. Puy de Cinca, cuenta con cuatro ermitas en sus alrededores. San Marín, y San Pedro, por las que hemos pasado viniendo hacia Puy, y Santa Águeda y el Romeral, terminada la visita al despoblado, iniciamos el regreso.
En el kilómetro 10,95, dejamos la pista principal para continuar por senda.
En el kilómetro 11,72, cruzamos la pista. Continuando por senda.
En el kilómetro 11,86, conectamos de nuevo con la pista.
En el kilómetro 13,87, dejamos la pista para por la derecha continuar por senda que discurre por la falda meridional de San Martín, para llegar a La Casa La Figuera, por el Barranco La Figuera.
En el kilómetro 14,14 llegamos a las ruinas de lo que a primera vista ,me parecen unos corrales p parideras abandonadas, pero nada más lejos de la realidad, son los restos de Casa La Figuera, despoblada bastantes años antes que Puy de Cinca, contaba con una capilla privada consagrada a Santa Ana y San Joaquín.
En el kilómetro 16,06, hemos salido del barranco y ascendido hasta conectar con la pista, que viene de la Ermita de San Martín donde continuamos por la derecha hacia el Castillo de Panillo.
En el kilómetro 16,4 continuamos por nuestra izquierda.
En el kilómetro 19,17, llegamos a la Ermita de la Collada, principio y final de la ruta de hoy.
Las fotografías aparecen por orden de ruta.
Serafín Martín.
Fuentes propias y:
Despoblados de Huesca, Ribagorza –Litera. Tomo I . De Cristian Laglera. Editorial Pirineo.